lun
21
jun
2010
¿EMPRENDEDORES O COPIADORES?
Por: Juan José Rincón, Adiministrador de empresas.
Frecuentemente me llegan invitaciones a seminarios y talleres de emprendimiento. En estos le muestran al estudiante y a los asistentes, en general, todo el abanico de posibilidades que tiene el mercado para crear nuevos productos y servicios; se estimula la mente del emprendedor para que no piense como empleado, sino como empresario. También vemos cómo en las Universidades, en las materias relacionadas con el marketing y la administración de empresas le piden a los estudiantes crear nuevos productos, ingeniosos e inéditos; les piden que desarrollen planes de mercadeo y les enseñan cómo calcular las 4 (o más) “P” del mercado (producto, precio, plaza y promoción). Nos llenamos de ideas, sueños y metas; nos ponemos el traje del emprendedor y nos lanzamos al vacío con un paracaídas que creemos va a abrir sin problemas y nos llevará a un lugar seguro.
Pero, particularmente en nuestra amada Montería, ¿qué es lo que realmente encontramos? Nos vemos inmersos en uno de dos escenarios muy comunes. Uno, Somos innovadores y nos lanzamos a un aparente mercado virgen lleno de necesidad y disposición, nos inventamos un servicio que no había en la localidad y nos metemos la mano al bolsillo, pedimos prestado, nos apalancamos hasta las orejas y nos convertimos en verdaderos emprendedores; cuando medio estamos recibiendo los primeros ingresos, ¡pum!, aparece un copiador, con más dinero y mejores amigos y nos hace la vida imposible, ya sea poniendo un negocio al lado o muy cerca del nuestro, mejor y más tecnificado, con un músculo financiero, tal, que acaba con nuestras aspiraciones de rentabilidad antes de despertarnos a la mañana siguiente de la inauguración de nuestro lindo sueño. O dos, en cambio, somos esos copiadores que esperan a que alguien monte algo que tenga gracia e innovación para, entonces, hacerlo igual o mejor. Y así aparecen más copiadores hasta saturar el mercado.
Yo no sé, no soy capaz de ser copiador, tal vez aproveche las experiencias foráneas para aplicarlas a mi ambiente, pero plagiar una idea, más si es local, me avergonzaría. Sin embargo, en Montería hay casi una mafia de esta calaña. Sugiero que antes de montar un negocio para una gran idea evalúes dos variables que son poco estudiadas en los proyectos: las variables de entrada y las de salida; en un contexto tan poco creativo como este son fundamentales, ya que la primera te ayuda a presupuestar qué tan fácil te pueden montar la competencia y la segunda te ayuda a entender qué tan fácil te puedes salir en caso de que te copien o no funcione.
Muchos emprendedores monterianos se preguntan ante una idea de negocio: ¿Si le presento mi proyecto al banco, habrá ahí alguien esperando por mi idea para robarla? ¿Espero que alguien más lo monte primero? ¿Qué podría ser más rentable, ser emprendedor o copiador? Y tú, lector, ¿de qué lado estás?
